Cada mañana, con recursos públicos, se transmite un espectáculo de desinformación y adoctrinamiento disfrazado de "información oficial". Nosotros pagamos ese micrófono. Y hoy lo exigimos de vuelta. Firma la petición.
A quien administra el poder público: los ciudadanos abajo firmantes exigimos el fin de la mañanera como tribuna oficial diaria financiada con el erario. Consideramos que dejó de ser un ejercicio de rendición de cuentas y se convirtió en una máquina de propaganda que confunde, divide y adoctrina, usando dinero que es de todos. El servidor público informa; no predica. Queremos datos, no sermones. Transparencia, no espectáculo.
Cada minuto al aire sale de tus impuestos. Un púlpito político sostenido con dinero público no es información: es campaña permanente a costa del pueblo.
Se ataca a quien pregunta, se descalifica al que piensa distinto y se repiten versiones convenientes. Eso no informa: siembra confusión y enfrenta a los mexicanos.
Rendir cuentas es responder con pruebas. Adoctrinar es repetir un guion hasta que lo creas. Exigimos lo primero y rechazamos lo segundo.
Ningún servidor público es dueño del micrófono de la nación. Nosotros se lo prestamos, y hoy, organizados y en paz, se lo pedimos de vuelta.
"El poder no existe cuando se le resta la obediencia.
Ellos viven de nosotros. Nosotros mandamos."
Cancelar una mañanera es un síntoma. El problema de fondo es un sistema que premia la popularidad y no los resultados. Omnicracia no es un partido ni busca el poder: es un nuevo sistema de administración nacional donde el poder deja de estar en unos cuantos y regresa a todos.
Hoy no eliges al mejor: eliges la mejor campaña publicitaria. En Omnicracia se elige por funcionalidad y currículum comprobado, no por marketing.
Los partidos son empresas y sus productos son los candidatos. Sin partidos ni elecciones costosas, el erario respira: ese dinero vuelve a servicios públicos.
Profesionales contratados por los ciudadanos, con 10+ años de experiencia comprobada. Empleados nuestros: si funcionan se quedan, si no, se van.
Se acaba el "cada 6 años empezar de cero". El que hace bien su trabajo permanece; el que falla se va de inmediato. Continuidad y resultados.
Nadie es poderoso por sí mismo. El poder es un préstamo de todos. Omnicracia lo devuelve a la gente: nominación ciudadana y supervisión permanente.
Nada de violencia: unidad y organización. La mayoría del plan ya funcionó en otros países. No inventamos el hilo negro; empezamos con lo que sirve.
Firmar toma 20 segundos. Con cada firma le decimos al gobierno lo que ya es verdad: el micrófono de la nación es del pueblo. Y de paso, te unes a la fuerza que sí propone algo nuevo.
Gracias por tomar tu poder. Ahora entra al grupo de tu estado y organízate con los tuyos — ahí es donde el movimiento se vuelve imparable.
💬 Entrar al grupo de mi estadoY comparte la petición: una firma es una gota; un millón es un río que nadie detiene.
Omnicracia no vive en una oficina: vive en la calle, en los grupos, en cada mexicano que ya se cansó. Entra, conoce el plan y súmate a las acciones pacíficas.